Rivas y el TTIP ¿En qué nos afecta? (1)

El día 1 de Mayo, Greenpeace Holanda puso a disposición de los ciudadanos más de 250 páginas de documentos restringidos (que no confidenciales) sobre el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (más conocida por sus siglas en inglés Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) ) que se está negociando entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.). EL 15 de abril pasado, el portavoz del Ejecutivo municipal de Rivas, Curro Corrales y el edil de Cultura, José Alfaro, comparecieron ante los medios de comunicación para informar de que el Consistorio se había adherido a la Declaración de Barcelona, manifiesto que reúne a los alcaldes de más de mil ciudades europeas en contra de los nuevos tratados de libre comercio.

No es la primera vez que el Rivas se significa en contra del TTIP. Ya en octubre de 2014 ya se aprobó una moción al respecto donde se dejaba clara la repulsa de municipio hacia este tipo de tratados, a los que se acusa de ser poco transparentes y de dar prioridad a los intereses de las grandes corporaciones frente a los de los ciudadanos.

Ante este tipo de noticias, es fácil que los vecinos de Rivas se pregunten: ¿en qué me afecta un tratado como el TTIP?. Y este es el objeto de este post y de los siguientes (si el tema interesa) en el que pretendo ayudar a aclarar un poco en qué consiste la amenaza de este Leviatán terrible que se cierne sobre la democracia, las libertades y los derechos de los europeos.

Supongo que la primera pregunta que se espera que responda tiene un tinte más personal:

¿Estoy a favor o en contra del TTIP?

La respuesta no es sencilla, o si, si la enfocamos desde un punto de vista  estrictamente racional y desprovisto de prejuicios. Desde esta posición la respuesta es clara: no puedo estar a favor ni  en contra de algo que no existe. Esa es la realidad, por mucho que se empeñen nuestros ediles, Greenpeace y los alcaldes de esas mil ciudades europeas.En efecto, el TTIP, a fecha de hoy, no tiene ni una sola página redactada que pueda considerarse definitiva, porque se encuentra en pleno proceso de negociación. Existen, eso sí, algunos capítulos más desarrollados que otros y que serán puestos a disposición del público en breve, según indicaron tanto la Comisaria de Comercio Cecilia Mälmstorm y el jefe negociador de la Dirección General de Comercio (DG TRADE), Ignacio García Bercero.

TTIP Rivas Vaciamadrid
Estado de las negociaciones del TTIP

Como puede verse en el gráfico, hay solamente cuatro temas que puedan considerarse como “avanzados”: competencia, facilitación de los trámites aduaneros, pyme y la resolución de disputas entre Estados para la interpretación del Tratado (no confundir con los mecanismos de resolución de disputas inversor-Estado, más conocidos también como ISDS por sus siglas en inglés).

Entonces, me preguntarán ustedes, si no existe aún este Tratado ¿por qué hay esa animadversión hacia el TTIP por parte de las ONGs y algunos partidos políticos?. Otra respuesta compleja. Lo que la experiencia me ha demostrado es que se trata de una mezcla de manipulación, ideología y profundo desconocimiento por parte de las ONGs, pero también han existio errores de planteamiento, falta de comunicación y descoordinación (muchas veces interesada) entre los Estados miembros y la Comisión.

“Sí, si” – me preguntarán algunos- “pero ¿Es el TTIP tan malo y perverso como lo pintan?”. Me arriesgo a que la siguiente pregunta sea la de si soy gallego, pero es que la única respuesta es: “Depende”. ¿Y de qué depende? pues del grado de confianza que uno tenga en la Unión Europea y en su equipo negociador y, por supuesto, la confianza que tenga en un aliado como EE.UU.

Antes de proseguir, quiero aclarar algo: no me considero en absoluto un experto en el TTIP y creo que es muy difícil que alguien pueda arrogarse este título, porque se trata de un tratado muy ambicioso y que alcanza a casi todos los sectores económicos y a mecanismos tan complejos como la política arancelaria. Sin embargo, circunstancias de la vida me han llevado a tener que seguir de cerca las negociaciones desde su primera ronda en julio de 2013, leyendo todos los documentos publicados (y filtrados), los artículos de opinión y los informes emitidos. He asistido a reuniones de partes interesadas cada vez que las han convocado en Bruselas y tenido la oportunidad de departir con muchas personas que representaban a los diferentes sectores, empresas, sindicatos y sociedad civil y, por supuesto, he tenido que analizar todo esto y presentar informes. He de reconocer que al principio lo tomé como una labor tediosa, pero poco a poco he ido comprendiendo lo que Europa y España se juegan en este Acuerdo y lo que era una cuestión meramente profesional se ha ido convirtiendo en un sincero interés personal. Lo que sí soy, por tanto, es una persona que se ha leído todo sobre el TTIP y lo ha analizado desde una perspectiva lo más aséptica posible. Evidentemente, no es un marchamo de garantía de objetividad, pero por lo menos puedo dar mi opinión con fundamento, no como muchos otros que solamente hablan de oídas y por boca de otros que, por lo que cuentan, a buen seguro no se han leido los mismos documentos o, si lo han hecho, están haciendo una interpretación muy interesada y torticera de los mismos.

A raíz de las filtraciones, se ha popularizado un lema con el que no podría estar más de acuerdo en la forma: El TTIP no es un juego. Por supuesto, es algo muy importante como para jugar a la desinformación o a demonizarlo sin haber leído una sola línea del mismo. Este juego de desinformación y manipulación han dado lugar a una serie de mitos que merece la pena revisar.

Empiezo por uno de los que más me ha impactado por su falsedad y su total desconocimiento de la realidad: El TTIP pone en peligro las denominaciones de origen europeas.

TTIP Podemos
Podemos alertando sobre el Ribera del Duero hecho en el Valle de Napa (California) 🙂

En estas situaciones, yo soy partidario de aplicar el Principio de Hanlon, porque me parece imposible que alguien pueda intentar manipular tanto la realidad. ¿A quién se le ocurre que la Comisión Europea vaya a perjudicar a uno de los sectores económicos que más ha contribuido al desarrollo rural en los 28 Estados que componen la UE? ¿Y quién se cree que Francia va a renunciar a la protección de la denominación de origen de sus más de 300 quesos o de sus vinos? ¿Va Alemania a desproteger a sus productores de vino y cerveza? En principio, resulta muy poco creíble.

La realidad es que la Unión Europea tiene como política el proteger todas las denominaciones de origen de sus Estados miembros en todos los acuerdos comerciales que negocia o firma.   De hecho, se encuentra inmersa en varias denuncias antre la Organización Mundial de Comercio (OMC) en defensa de denominaciones de origen de productos como el Cognac, el jamón de Parma, el queso de Rochefort, etc. Resultaría incongruente, por tanto, pensar que la UE va a abandonar una política comercial que (no lo olvidemos) le marcan los Estados miembros a través del Consejo.

El problema, de hecho, no es nuevo. EE.UU. no reconoce la protección a denominaciones de origen surgidas con posterioridad a la existencia de productos similares en su propio territorio. El origen del conflicto viene de lejos, y no es otro que la propia emigración europea en el siglo XIX a los EE.UU. Los inmigrantes llevaron consigo su propia tradición cultural, enológica y gastronómica, y empezaron a producir en su nuevo país los productos que sabían hacer en sus regiones de origen. Los italoamericanos empezaron a producir jamón de Parma y queso parmesano, por ejemplo. Pero no es un fenómeno exclusivo de EE.UU., ya que también la emigración española en Argentina empezó a producir vino de Rioja. POr ello, antes de que surgieran las denominaciones de origen protegidas en Europa, ya existían productos con el mismo nombre (y, a veces, con la misma calidad) elaborados en los EE.UU.

La mentalidad norteamericana no alcanza a entender que si el resultado de la producción de un queso parmesano es idéntico en Chicago como en la propia localidad de Parma no puede comercializarse internacionalmente bajo esa denominación. Por ello, EE.UU. presentó una denuncia contra la UE ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1999. Pero la visión europea está muy arraigada en nuestras sociedades y damos el valor adecuado al hecho de mantener la producción en sus lugares de origen, no solamente por la seguridad, confianza y calidad que nos genera el saber que un producto ha sido elaborado de una forma tradicional, sostenible y, sobre todo, creando y manteniendo el empleo en zonas normalmente rurales en riesgo de sufrir abandono y despoblación.

Pero  no nos engañemos. La UE está casi sola en la sociedad global en la defensa de las denominaciones de origen. La propia OMC es bastante contraria a las mismas, porque las considera una auténtica barrera al comercio y una herramienta proteccionista. De nuevo, desde una perspectiva puramente racional, no les falta razón, pero como siempre hay que hacer referencia a la defensa de un bien común mayor, como es del desarrollo rural, el crecimiento y la creación de empleo.

En las negociaciones sobre el TTIP la Comisión Europea ha dicho en numerosísimas ocasiones que no va a aceptar las pretensiones de EE.UU. en este sentido, y, ante el desencuentro, lo más probable es que este capítulo se “caiga”. Aunque parezca raro el decirlo, la UE no está obligada a firmar nada que no quiera en este Tratado, ni en ninguno. Por eso hablaba al principio de que todo depende del grado de confianza que cada uno tengamos en las instituciones europeas y, más precisamente, en la Comisión, último reducto a mi juicio del verdadero espíritu europeo.

Si les interesa el tema, les invito a comentar este post para darme pistas de qué aspectos del TTIP les gustaría conocer mejor para continuar con la serie y enfocarla hacia lo que resulte más interesante. Como siempre, muchas gracias por tener la paciencia de leerme. Nos vemos en el siguiente post.

 

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TTIP ¿En que nos afecta?
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¿En qué me afecta un tratado como el TTIP?. Y este es el objeto de este post y de los siguientes (si el tema interesa) en el que pretendo ayudar a aclarar un poco en qué consiste la amenaza de este Leviatán terrible que se cierne sobre la democracia, las libertades y los derechos de los europeos.
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Autor entrada: Arminio Muñoz

14 thoughts on “Rivas y el TTIP ¿En qué nos afecta? (1)

    Timothykit

    (04/07/2017 - 04:15)

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    Antonio Murillo

    (07/05/2016 - 16:24)

    Hola Arminio. Gracias por el post. Nada como conocer para opinar con criterio. Yo solo he leído opiniones dispares y algún que otro artículo mas o menos creible. Pero mi olfato anti capitalista (que no anti progreso) me dice que una cosa es lo que se muestra (en este caso incluso, como bien dices, con graves problemas de comunicación), y otra cosa bien distinta lo que realmente se pretende. No se si será interesante, o no, pero a mi me gustaría conocer tu opinión sobre algunos capítulos que, a priori, parcen ser algunos de las mas conflictivos. Por ejemplo: 1º.- ¿Qué se dice sobre el coste medioambiental que causarían algunas de las propuestas en materia de combustibles altamente contaminantes? De los que EE.UU querría explotar y vender en Europa, como ya hace en paises del tercer mundo, aún a sabiendas de que no solucionan los graves problemas energéticos y medioambientales. ¿quién pagaría esos costes? 2º.- ¿Qué se dice sobre la posibilidad de la llegada de productos pseudo-farmaceúticos, en los que la responsabilidad sobre las posibles consecuencias nocivas para la salud recaerían sobre le consumidor, y no sobre el fabricante, porque el fabricante “advertiría en el prospecto” de sus posibles consecuencias? 3º.- ¿Qué hay de verdad en las informaciones que señalan a algunos lobbies, como Business Europe y la Mesa Redonda Europea de Industriales, como algunos de los principales impulsores desde Europa del tratado? No en vano representarían a importantes corporaciones industriales y tecnológicas. No se si esto podría tener relación con tu opinión de que sería un mito la posible imposición de determinadas condiciones financieras y de comercialización de productos. 4º.- ¿En qué podría ser beneficioso para el ciudaddano, que las empresas puedan resolver sus conflictos, contra los estados o instituciones públicas, a través de intermediarios y tribunales privados, y no a través de los Tribunales de Justicia como hasta ahora? A sabiendas de la corrupción que ya existe en los actuales Tribunales de Justicia, ¿no sería esta fórmula privada mas proclive aún a los posible “apaños”? ¿No sería peligroso que las propias empresas acabasen dictando leyes sobre sus propios productos? Y para no abusar de tu amabilidad, 5º y último. ¿Por qué crees que USA está intentando realizar en estos momentos una igual política de expansión económica en todo el mundo, con los denominados tres “T”, el TTIP, el TPP, y el TISA? ¿Crees que esto tiene que ver con el denominado “mito” de las imposiciones económicas y financieras de los grandes poderes económicos reperesentados por las corporaciones USA? ¿Crees que es casual que a USA no le interese que en esos tratados estén ni China, ni Rusia, ni India, ni Brasil? ¿No sería más lógico que cada Estado informara, documentara y planteara el tema a sus ciudadanos para que estos pudieran votar si quieren este tipo de acuerdos con terceros, a través de un referendum? Gracias por tu tiempo y atención, saludos.

      Arminio Muñoz

      (07/05/2016 - 16:34)

      Gracias, Antonio por comentar. Son cuestiones claves las que señalas, y merecería cada una un post o dos y si tienes paciencia, las iré respondiendo en cuanto me sea posible. Pero un par de avances sí que puedo hacerte: uno, esto es una negociación en la que las dos partes han ido con un planteamiento maximalista como postura inicial de la que tendrá que surgir un consenso. Por eso, no hay que confundir la postura negociadora inicial de EE.UU. con el resultado final del Acuerdo si es que se llega a producir. Y dos, la UE ni quiere ni puede rebajar los estándares de protección ni en medicamentos, ni en seguridad alimentaria ni en productos químicos. Eso es totalmente inviable.

        Antonio

        (08/05/2016 - 14:16)

        Gracias Arminio, no hay prisa, será un placer leer tus análisis. Y… aunque sea muy personal (entenderé que no respondas en público) podría saberse que tipo de informes tuviste (o tienes) que hacer sobre este asunto. Algún enlace en el que se puedan consultar? Muchas gracias de nuevo.

          Arminio Muñoz

          (08/05/2016 - 19:08)

          Hola de nuevo, Antonio. Pues se trata de informes realizados con carácter profesional y para uso interno, por lo que sería poco ético por mi parte divulgarlos. Pero las conclusiones no difieren mucho de las que estoy presentando aquí.

    concha naranjo

    (07/05/2016 - 11:26)

    y siguiendo con la opinión de Carlos, que comparto, decir que no sólo por la mala imagen, sino por los movimientos contrarios que están surgiendo en todos los países a consecuencia de las directrices que van publicando a cuenta gotas sobre lo que supondría el aplicar estas políticas, en donde las grandes multinacionales y los grandes oligarcas, serían los que decidirían sobre las finanzas de los pueblos. Es una pasada.

      Arminio Muñoz

      (07/05/2016 - 11:34)

      Gracias por tu comentario. Ese es otro de los mitos, el de que las grandes multinacionales y los grandes oligarcas decidirían sobre las finanzas de los pueblos. No hay ninguna evidencia de ello en ninguno de los documentos que se han filtrado y mucho menos en el mandato que el Consejo Europeo dio a la Comisión para la negociación del Tratado. Es una acusación sin ningín contenido y nadie ha publicado un solo documento que lo atestigue.

        carloslorenz@ono.com

        (08/05/2016 - 08:40)

        Discrepo profundamente de tu interpretación. hay al menos 3 factores que demuestran fehacientemente que las grandes transnacionales son las que están domianndo por completo el proceso de negociación del TTIP, el CETA y el TISA.
        1.- de las reuniones consultivas previas al comienzo de negociación, el 97% se realizaron con lobbies de las corporaciones, y sólo el 3″ restante con partidos políticos, organizaciones sindicales o ONGs.
        2.- La inclusión del capítulo de los tribunales de arbitraje PRIVADOS (antes llamados ISDS y recientemente denominados ICS) en los que las grandes empresas pueden denunciar a los estados cuando vean sus intereses afectadis, pero no a la inversa.
        3.- Y sobre todo, el capítulo de la llamada “Coopertación Regulatoria”, neologismo que viene a significar la “censura previa” por parte de las corporaciones de cualquier ley o regulación que pueda implementarse tanto en EEUU como en Europa. Diho en oras palabras, los procesos legislativos democráticos estarían “tutelados” por las grandes multinacionales.

          Arminio Muñoz

          (08/05/2016 - 19:06)

          Hola, Carlos. Gracias por tus comentarios. La discrepancia siempre es bienvenida, y muy sana, por cierto. Esas tres preguntas las responderé por extenso en próximos posts, pero podemos ir adelantando algo.
          Respecto al primer punto que señalas, supongo que te refieres al periodo previo que fue de 2009 a 2013. Dado que la mayor parte del Tratado consiste en una negociación sobre aranceles, es en cierta parte lógico que sean las empresas europeas las que señalen cuáles son los riesgos para la rebaja de aranceles. Empresas agrícolas, químicas, famacéuticas, de automoción, etc serían las más afectadas por una modificación en el régimen arancelario y si se hace sin cuidado podríamos perjudicar a muchos sectores que emplean a gran número de personas en Europa dejando el campo abierto a los productos estadounidenses. A priori, en las reuniones técnicas deben participar las partes afectadas. De nuevo, la Comisión podría haber mejorado mucho su comunicación de este hecho explicándolo con mayor transparencia. En otras áreas más sensibles, la Comisión ha creado un Comité Consultivo del TTIP (http://europa.eu/rapid/press-release_IP-14-79_es.htm) donde existe una representación paritaria de todos los sectores de la sociedad civil.
          Respecto al 2ª punto, el TTIP no introduce nada nuevo. Los mecanismos de resolución de disputas inversor-Estado existen desde los años 50, fecha en la que Alemania firmó el primer acuerdo que incluía un tal mecanismo (con Pakistán, para ser precisos). Desde esa fecha se ha permitido a la parte más débil en una disputa de inversiones (el inversor) poder defenderse frente a posibles actuaciones ilícitas de los Estados. Y fíjate bien, hablo de actuaciones ilícitas, no por cualquier motivo. De hecho, nuestro país ostenta el dudosamente honorable récord de acumular 23 demandas ante la ante la Corte Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) por haber cambiado las reglas de juego a las empresas de energías renovables (especialmente las termosolares y las fotovoltaicas) después de haber hecho ingentes inversiones para poner en marcha centrales que ayudarían a reducir nuestras emisiones de CO2. La Comisión llevó a cabo una consulta sobre la inclusión del mecanismo de ISDS que se saldó con la aparición del International Court System (o ICS) que no satisface a nadie, ni a los defensores del sistema ni a los detractores, por razones que, si tengo tiempo, explicaré con más detalle.
          Respecto al punto 3, creo que estás bastante desenfocado. La cooperación regulatoria consiste en un sistema de consultas entre Agencias de uno y otro lado del Atlántico mediante un Consejo creado Ad hoc en el que se presentarán las iniciativas regulatorias de EE.UU. y la UE para tratar de evitar que surjan discrepancias en normativas que puedan convertirse en futuras barreras al comercio. Habrá consultas a todas las partes interesadas, no solamente a las empresas (está incluido en la propuesta negociadora de la UE (que puedes ver en http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2015/april/tradoc_153403.pdf). No supone que se tenga que llegar a un acuerdo en cada reglamentación que se discuta. Si no hay acuerdo, cada parte seguirá aplicando su propia normativa e interpretaciones. Se trata, una vez más, de una visión catastrofista basada en una interpretación bastante torticera del texto.
          Como digo, estas cuestiones dan para mucho más e intentaré argumentarlas con más detalle en próximos posts.

    Carlos Monedero

    (07/05/2016 - 10:49)

    Gracias por mostrarnos tu opinión, es bienvenida de alguien que se conoce las tripas. Pero por lo que he oído los últimos días, el TTIP esta muerto debido a la inmensa mala imagen que tiene, justa o injustamente la presión social lo ha matado.

      Arminio Muñoz

      (07/05/2016 - 11:32)

      Gracias por tu comentario. En efecto, los errores en la comunicación por parte de la Comisión y la manipulación interesada de algunas ONGs e incluso de algunos Estados miembros, han dejado muy tocado a este Tratado. Es uno de los puntos que me gustaría tratar en otro post.

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