Rivas, ciudad dispersa.

Rivas es una ciudad dispersa. Un vistazo rápido a Google Maps nos deja ver una ciudad encastrada entre el río y la A3, ajena a cuanto sucede más allá de sus limes naturales y artificiales. La división administrativa entre Rivas Oeste, Rivas Centro y Rivas Este carece de sentido más allá de cualquier consideración meramente geográfica.

Rivas Google maps
Rivas en Google maps

Rivas no tiene un centro a la usanza de las ciudades mediterráneas. Cuando los límites del pueblo de Rivas se desvirtuaron por el crecimiento de la población, hubo un intento de crearlo artificialmente mediante el proyecto del “Rivas Centro”. En un ejercicio de voluntarismo bastante inocente, se pensó que si se reproducían los elementos clásicos del urbanismo tradicional (alcaldía, mercado, ocio) en el mismo entorno, Rivas se dotaría cuasi mágicamente de un “centro” a la antigua usanza. Evidentemente, la idea no funcionó. Eso sí, la ciudad se dotó de unos edificios administrativos y culturales importantes, pero la parte de ocio y mercado sobrevive a duras penas en un entorno impostado, que no es el suyo y la alta rotación de negocios que sorprenden a los paseantes ocasionales no es solamente consecuencia de la crisis, sino de un planteamiento a todas luces erróneo en lo relativo al comercio de proximidad.

Rivas es una ciudad compleja. Frente al modelo tradicional de centro y periferia, Rivas ha elegido un esquema policéntrico con múltiples periferias. Es una ciudad que crece, ocupando cada vez más espacio, y que va contando con cada vez más servicios, pero que por las características de su desarrollo se han ido segregando. Salvo en el caso atípico de Covibar, el pequeño comercio ha quedado fuera de este esquema, y se ha optado por diferenciar la actividad industrial y comercial en áreas como el Polígono Santa Ana (que el crecimiento urbanístico ha desbordado), Parque Rivas (intentando imitar otros ejemplos de integración vertical mediante las grandes superficies) o el H2O Rivas Futura (que pretendía emular el esquema de la “downtown” americana mediante la construcción de un gran área de ocio con un parque empresarial de un tamaño respetable). Este modelo ha contribuido a multiplicar el uso del suelo, de los recursos y de los servicios necesarios para mantenerlos.

Dispersión y complejidad son síntomas de lo que Rivas es hoy en día: una ciudad difusa. Y como toda ciudad difusa se asienta en unas bases que año a año se demuestran cada vez más difíciles de sostener. A mayor extensión y policentrismo, las ciudades se enfrentan a un creciente coste de recursos, no solamente económicos, sino también de tiempo, quizás uno de los recursos más escasos hoy en día. El mantenimiento de una ciudad difusa pone en peligro su continuidad en los momentos en los que los ciudadanos consideran que la presión fiscal es excesiva, independientemente de la calidad de los servicios que se les preste. En ese momento, peligrarán las perspectivas de futuro de la ciudad.

Muchas veces vemos en los foros como a Rivas se le sigue denominando “barrio”, sobre todo por aquellos nuevos vecinos que vienen de zonas donde esta entidad era bien valorada (como es el caso de Vallecas o Santa Eugenia). Muchos de ellos lamentan que la vida vecinal en Rivas sea bastante escasa. El motivo es claro: en las ciudades difusas el barrio se transforma exclusivamente en zona residencial. La separación y dispersión física de las distintas funciones y servicios que ofrece la ciudad limita el espacio cotidiano en el que se mueven los vecinos en función del rango de kilómetros que tengan que conducir para proveerse de ellos. El barrio abandona su vertiente más social para convertirse en un reducto de exclusión y la casa se convierte en el centro del universo de los nuevos pobladores. En estas condiciones, es normal que se acentúe el individualismo y que el núcleo familiar se cierre, dándose el caso de convivir con decenas de vecinos en urbanizaciones cerradas y que apenas tienen contacto entre sí.

Asociaciones-Rivas
Asociaciones en Rivas

La ciudad, mientras tanto, se va vaciando de contenido, las relaciones vecinales desaparecen, los vínculos que crea la interacción diaria y la propia afectividad se diluyen. Los nuevos vecinos no se identifican con su espacio, se desconocen los espacios públicos y, como colofón, se pierde de vista el vínculo con el Ayuntamiento, la institución más cercana a los ciudadanos y la que mejor puede entender sus necesidades. La falta de contacto borra esa vinculación y el Ayuntamiento pasa a ser un mero gestor de servicios y recaudador de impuestos. Los barrios, que son el terreno de juego donde se hace cotidiana la esencia de la ciudad, se eclipsan. La ciudad en estas condiciones deja de ser ciudad y se convierte en asentamiento urbano donde el contacto, el intercambio y la comunicación es patrimonio, sobre todo, de las redes. Las redes sociales le han quitado a la calle el sentido que hasta ahora tenía como espacio público. Lo importante en la ciudad difusa son las redes. Si vamos en coche o contactamos a través de los medios de comunicación, el espacio público no es relevante, la ciudad tampoco. El espacio público, la ciudad cobra su máximo sentido si vamos andando, pero esto lo hacemos cada vez menos.

Las redes, la digitalización perfecta de las interacciones sociales y administrativas, aún no son perfectas. Todavía necesitamos conciliar la dispersión que impone la ciudad difusa y la necesidad de contactar personalmente,. Hay que conectar los nuevos barrios no con sus vecinos, sino con los centros de servicios que se encuentran a kilómetros de los hogares, y ello nos obliga al uso de los medios de transporte públicos o privados. El coche lo invade todo, y de ahí las dobles filas más o menos consentidas a la entrada y salida de los colegios, los problemas de aparcamiento en los numerosos “centros” que han ido surgiendo. En un entorno de recursos escasos, es lógico que la red de movilidad se sature. Los nuevos barrios aportan más kilómetros de red, desembocan en un aumento de la congestión y de las variables que están relacionadas; en efecto, en la ciudad difusa aumenta, necesariamente, la emisión de gases a la atmósfera, la superficie expuesta a niveles de ruido inadmisibles, el número de accidentes, el número de horas laborales perdidas, la desestructuración de los sistemas rurales y naturales periféricos.

El plan urbanístico de las ciudades difusas contribuye además a una segregación de la población no solamente en el espacio físico, sino también en relación a su nivel adquisitivo y socio-profesional. La planificación funcionalista y el mercado van creando espacios “exclusivos” según los niveles de renta, creando de nuevo un “puzzle” territorial, desconectando el tejido social y diluyendo el sentido que tiene la ciudad. En Rivas, además, se crean barrios “de jóvenes” (Barrio de la Luna, por ejemplo) mientras que los barrios tradicionales como Covibar o Pablo Iglesias se convierten en reductos de población de mayor edad y también con presencia cada vez más importante de otros colectivos, como inmigrantes. Mientras tanto, las promociones de chalets individuales con un coste prohibitivo para la mayoría de la población contribuyen a esa segregación y a perpetuar un continuo “contacto entre iguales” (universitarios con universitarios, trabajadores con trabajadores, residentes con un cierto nivel socio-cultural con sus iguales, tercera edad con tercera edad, jóvenes con jóvenes, etc.), la riqueza de los contactos se va perdiendo paulatinamente. En Rivas los ciudadanos quizás hemos tenido que aumentar en número de contactos en nuestro entorno, pero son cada vez más débiles y que crean menos vínculos que en las ciudades pequeñas o los pueblos. El papel de la comunidad para regular la conducta va perdiendo peso específico para que sean las instituciones como la Comunidad Autónoma o el Estado las que se ocupen de los problemas, como es en el caso de la seguridad ciudadana. Cada barrio tiene una percepción diferente, porque se ha perdido la convivencia en un mismo espacio de personas de origen, condición o actividad distinta que puedan tener objetivos comunes.

Muchos reclaman una mayor presencia de espacios comunes, como mercados de abastos, un centro “de verdad” en el que poder pasear y comprar a pie, sin necesidad del coche. Sin embargo, en una ciudad difusa, los espacios con una función predominante quedan desiertos y sin vida en períodos temporales amplios (muchas horas durante el día, los fines de semana, en vacaciones, etc.). Este es el caso de los recursos sociales y culturales como los auditorios Miguel Ríos o Pilar Bardem, o las instalaciones deportivas, convertidas la mayor parte del tiempo en aparcamientos.

¿Supone esto que Rivas es una ciudad insostenible a largo plazo?

 

No lo creo. Aún estamos a tiempo de recapacitar y de reconducir la situación, pero nos enfrentamos a dos retos importantes: uno de carácter económico y otro de carácter social. Desde el punto de vista económico, convertir Rivas en una ciudad compacta va a exigir un nivel de inversión muy alto tanto por los nuevos proyectos que habría de acometer para favorecer los cuatro puntos básicos en que se basan las ciudades (contacto, regulación, intercambio y comunicación) así como por el mantenimiento de la antigua infraestructura durante el periodo de transición. En segundo lugar, desde el punto de vista social, se necesita una implicación ciudadana total. Los debates han de hacerse en los espacios públicos, además de en las redes sociales. Es necesario involucrarse en los procesos de decisión y realizar un control efectivo de las instituciones, informándose sobre quién hace qué y cuáles son las competencias que cada Administración ostenta, para poder reclamar correctamente y en forma a donde corresponda. La política municipal no es una rama menor, más bien al contrario. Es la política esencial, la que más afecta a la vida diaria del ciudadano y donde más puede aportar, tanto desde el punto de vista de asociaciones y partidos políticos como a nivel individual, como ciudadano consciente de sus derechos, pero también de sus obligaciones. El reto está ante nosotros. De nosotros depende el afrontarlo con garantías de éxito o dejarnos llevar por la indolencia.

 

Rivas-rocodromo
Rocodromo de Rivas
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Autor entrada: Arminio Muñoz

13 thoughts on “Rivas, ciudad dispersa.

    Pepe Vicente

    (29/03/2017 - 10:18)

    A mi parecer el analais es muy completo y perfecto, esta claro que como dice el autor del articulo la ciudad esta muy encastrada y es dificil de definir, en mi opinion una de las primeras cosas a mejorar seria las comunicaciones dentro de la misma ciudad, porque hoy ir de de Rivas Oeste a Rivas Este, pasando por Rivas Centro y tener que ir a los Ambulatorios, Polideportivos, etc. resulta dificil, y parece qe te desplazas a otro lugar y eso hace que no nos sintamos vecinos de la misma ciudad. Es muy comun oir, ¿ tu vives en el pueblo ? o ¿ vives en Covibar ? y hasta que todos estemos convencidos que Rivas es Rivas , no se si se lograra.

    online

    (08/12/2016 - 11:13)

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    Magnífico análisis. Al problema urbanístico importante que reseñas añadiría el desarraigo, provocado -creo- por el rápido crecimiento y la falta de adaptación de los nuevos ciudadanos a su nueva residencia como centro de referencia. Tampoco ayuda la proximidad de una gran ciudad que muchos de los recién llegado continúan manteniendo como su punto de encuentro.
    A ello se añade, no la falta de información sino la falta de interés en estar informado. La mayoría de las revistas buzoneadas terminan en la basura sin que personas que después te preguntan que cómo te has enterado de tal o cual lleguen a abrirlas. Muchos locales tienen que cerrar porque no acuden los clientes que, al tiempo, se quejan de que no existen ese tipo de locales. Actividades culturales con un escasísimo porcentaje de participación… la lista sería interminable. Lo sabemos de sobra “Los 500” que nos encontramos en todas partes.

    Alvaro

    (05/04/2016 - 21:08)

    Aunque estoy de acuerdo en la descripción de como es Rivas a día de hoy no estoy de acuerdo de que sea un problema.
    Esto se ve al viajar por otros países y otras ciudades.
    Actualmente me encuentro en una ciudad llamada Joensuu con algo menos de habitantes que Rivas. La cual era Capital administrativa de una región, hasta hace unos pocos años que unificar en finlandia varias regiones.

    En esta ciudad, me encuentro con un centro menos claro aun del que puedes ver en Rivas, donde cada dos pasos te encuentras el bosque y la segregación es tan amplia que los habitantes pueden hacer otro municipio si así lo votan (aunque luego la administración suele unificar para ahorrar costes)

    A lo que iba, están mucho más separados y no por ser el “centro de la ciudad” físico en un mapa se va a convertir en un real centro de ciudad con vida.

    Es normal que se pierda el contacto más cercano con el crecimiento de las ciudades, y mas en una ciudad como Rivas donde al fin y al cabo ha habido un crecimiento muy grande y donde hay aun un gran cambio de convecinos.

    En Rivas como has dicho en el artículo se debería instalar un sistema más cercano al ciudadano por las vías electrónicas, mediante la emisión semanal de un correo informativo de la agenda social cultural y de actividades que existen esa semana.
    Esto es solo posible si organizaciones y asociaciones se coordinan y abren a que otros puedan acercarse para conocerlo, y así informan con tiempo al ayuntamiento.
    El ayuntamiento para ello no debería dejar de aprovechar posibilidades de buscar ese acercamiento al ciudadano (con previa petición para ver su conformidad o no)

    Además, se habla de la necesidad imperiosa del gasto mayor de recursos en buses y medios para conectar la ciudad, el problema es que nos hemos convertido en una sociedad que valoramos más el tiempo y las prisas que el vivir organizandonos.
    Hay ciudades similares que tienen varios buses, pero pasan cada 1 y son sus circulares… o pasan 3 veces al día.

    Se ha hecho un gasto en carril bici… en la Red de bicis de alquiler… pero buscamos que al final no haya una cultura EUROPEA de bicicleta porque pensamos que “quiero salir de casa en cualquier momento y que este el bus esperándome para ir a donde yo quiera…”
    En lugar de coger tu bicicleta y mover las piernas… no pasa nada por estar 20 – 40 o más minutos en bicicletas… y no me vale con la edad… veo cada día señoras de 80 años cogiendo la bicicleta hasta con -20 grados de frio.
    No son distintas… solo es la cultura.. y eso se consigue desde la mentalidad que se genera desde las instituciones.

    Es lógico que se llame barrio a Rivas, por la proximidad geográfica a Rivas y porque no ha habido una concienciacion o visualización suficiente (aunque creo que esto esta cambiando) para mostrarlo.

    Creo que hay que dar un giro de ideas a lo que se realiza en Rivas y de que es realmente bueno y necesario y que son caprichos sin sentido en ciudades de este tamaño (No comparemos con las ciudades que tienen una gran deuda.. comparemos con las mejores en todos los términos y veamos que podemos sacar de bueno)

      Arminio Muñoz

      (05/04/2016 - 21:20)

      Gracias por el comentario. Cada ciudad es hija de su entorno, y Rivas no corresponde a una concepción nórdica de la ciudad ni al espíritu comunitario de aquellos lares. El entorno que corresponde a Rivas es el de la ciudad compacta de corte Mediterráneo. Las ciudades difusas no son sostenibles a medio y largo plazo. Requieren una ingente cantidad de recursos per capita que deben recaudarse vía impuestos. A la larga, de continuar así, Rivas se convertiría en una ciudad que solamente se la podrían permitir ciertos niveles de renta.
      La infraestructura sostenible en Rivas es incipiente. No se ha desarrollado la suficiente conciencia ni a nivel municipal ni autonómico como para evolucionar hacia una mentalidad más europea en términos de movilidad. Tampoco hay el tejido industrial y comercial suficiente como para que una parte significativa de la población ripense viva y trabaje en el municipio. La idea de ser un barrio de Madrid no es más que un concepto de ciudad dormitorio un poco más evolucionado.

    Ricardo

    (05/04/2016 - 21:04)

    Mi opinión es que se hace una mirada de Rivas puramente física (geográfica) donde se hace notar la falta de una figura “central” que aglutine a la gente, con la sostenibilidad económica por su dispersión. Estoy de acuerdo en la dispersión y la poca viabilidad económica del municipio, pero debido a que la mayor distancia por vecino contribuyente encarecer los servicios. De ahí a que los distintos planeamientos urbanos en Rivas han evolucionado de considerar numerosas viviendas unifamiliares a mucha más viviendas en altura. Por otro lado está el “arraigo”, que considero otra cosa diferente. Si tenemos en cuenta que Rivas ha pasado de unos pocos cientos de habitantes en los años 80 a la actualidad con más de 80.000, el arraigo es imposible se llame al lugar barrio o exista o no una zona central de reunión. Pienso que esto último en una ciudad de este tamaño, y creciendo, es muy difícil de conseguir. Por lo que se tendrá que esperar a nuevas generaciones y, en mi opinión, nunca será como en una pequeña población.

      Arminio Muñoz

      (05/04/2016 - 21:25)

      Gracias por el comentario. Indudablemente, el concepto de urbanismo tiene un gran componente físico en cuanto a distribución del espacio. No puede ser de otra manera. Rivas no puede aspirar a imitar un modelo de pequeña población compacta. Como digo en el artículo, se intentó y se fracasó estrepitosamente. La inercia del diseño urbano es muy fuerte, pero no inmutable. Afortunadamente, tengo gran fe en la innovación y en la tecnología, que nos ayudará a reducir costes en el mantenimiento y nos ofrecerá nuevas maneras de buscar una centralidad compensando el diseño difuso.

    Microurbanía

    (05/04/2016 - 20:11)

    Estoy bastante de acuerdo con el análisis, aunque no soy tan optimista con la conclusión de que estamos a tiempo. Siempre se está a tiempo para mejorar, pero para eso y desde ya, se deberían emprender una gran cantidad de acciones en distintos ámbitos en la dirección adecuada, de manera coordinada y entendiendo la ciudad como un conjunto. Nos enfrentamos a uno de los mecanismos con más inercia que existen: el urbanismo. Y recientemente, la capacidad de planificación tradicional se ha visto prácticamente agotada, al terminar de colmatar la superficie que quedaba por ordenar en la ciudad, siguiendo las líneas que han llevado al resultado que se ha explicado en el artículo.
    Hay pocas ocasiones en las que hemos visto actuar al Ayuntamiento con la sensibilidad y apertura de miras necesarias, aunque en algunos discursos empieza a dejarse ver una cierta preocupación por el modelo de ciudad que se tiene entre manos, y la necesidad de visión global de Rivas, ante la inutilidad de acciones individuales.
    La ciudadanía tiene visiones muy dispares y en muchas ocasiones, el día a día nos impide ver más allá de nuestros problemas más inmediatos.
    Desde la asociación sin ánimo de lucro Microurbanía, intentamos detectar necesidades espaciales y tratamos de entablar diálogo con todos los agentes implicados, para dar respuesta a esas necesidades. Esas respuestas cuentan con el debido soporte técnico y la visión de ciudad y sus problemas como conjunto, sin importar la escala de la intervención. Desde lo más pequeño, como el mobiliario o un escaparate, hasta lo más grande, como puede ser el Parque Regional del Sureste.

      Arminio Muñoz

      (05/04/2016 - 21:30)

      Muchas gracias. Como he dicho en otro comentario, tengo fe en la innovación y la tecnología. Son las únicas vías de reconducir la situación, mediante la eficiencia energética, reducción de coste del mantenimiento, nuevas formas de transporte… El problema del que adolecen muchas ciudades españolas es la falta de un espíritu cívico y la errónea concepción de que “lo público” es una Terra nullius, cuando se trata de todo lo contrario: un espacio común compartido del que todos podemos disfrutar. Basta con ver muchos debates en el foro para darse cuenta de ello. Muy interesante su asociación.

    Jose Maria Hernandez

    (05/04/2016 - 18:57)

    Genial descripción de nuestro querido Rivas.
    Tomemos conciencia de éste acertado comentario y en lo que se pueda hacer pueblo de ello.

    carlosmonedero

    (05/04/2016 - 18:03)

    Genial artículo, quizá algo pesimista, pero muy buena visión de una realidad.
    No solo es un problema de Rivas, hay muchas ciudades con esos problemas, está en nuestras manos hacerlas mejores.

      Yolanda Mejias

      (05/04/2016 - 18:45)

      Aunque me duela decirlo ha descrito perfectamente nuestro municipio. Confio que nosotros los ripenses con ayuda de nuestro Ayuntamiento consigamos una ciudad mas cercana

      Arminio Muñoz

      (05/04/2016 - 21:33)

      Gracias, Carlos, pero ya sabes que un pesimista es un optimista bien informado ????

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